Archivos Mensuales: julio 2012

Etapa 2: Roncesvalles – Pamplona

Domingo 29: bienvenidos al infierno. Roncesvalles – Pamplona del tirón, etapa doble, dura y sin cortes publicitarios. De 6am a 6pm. 10 horas de bajadas, subidas y bajadas que nos desquiciaron por momentos y nos descojonaron por otros. La cosa empezó regulera ya en el albergue con nuestro riojano (litera superior) y lo que él llama “respirar fuerte”. Respirar fuerte? Un perro respira fuerte… A éste se le descosió el saco…
A las 6 menos algo cruzábamos la señal “Santiago de Compostela 790 km”, y unos metros después otra que rezaba: “Marte, tres años luz”. El cartel de Marte no, en el otro, esperaba apostado el cura de Roncesvalles, de pie y con alzacuellos corporativo, para despedir a los peregrinos. A alguno le dio la extrema unción…
Tras una gruta timbartoniana, pasamos la
Cruz de peregrinos con niebla y fresco, para llegar a Burguete, una de esas localidades con gente de mofletes rojos. Comimos un poco de ese chorizo al vacío Larragueta que aportó la abuela a la causa para cruzar ese pueblo acostumbrado a nieve y leña. Por un camino flanqueado por pastos de rumiantes llegaremos a las proximidades de Espinal…

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…, llamada la siberia navarra porque incluso en verano es craso error salir sin rebequica.
Bizkarreta, Lintzoain y gravilla para ascender a otra grata sorpresa que es el Alto de Erro, hermano pequeño de los montes pirenaicos pero bastante ciclado para su edad. El sol empieza a golpear por detrás y la subida se hace ardua, el semillaneo requiere tirar de galones y la bajada, de tobillos. El alto de Erro es como el miércoles, en ná es viernes, pero hoy es miércoles
Abajo espera el puente de la Rabia (gran acierto) y la entrada a Zubiri. Allí conocimos a Antolín, por goteo. Escribiente llegó primero y estableció contacto, Asier se vino arriba con un qué buena está la camarera y Miguel se quedó un rato más con el Alto de Erro, hablando de esto y de lo otro. Sellito en Zubiri y carril.
Lo del sol, sí: siempre te golpea a traición, por la espalda. El astro sale por el oeste y se pone por el lugar al que nos dirigimos, así que gorra modo Sáhara ON es imperativo.
De Zubiri a Villava 3 hitos marcan la ruta: puente de Iroz, donde caribeños con gorra y tirantes escuchan donomares a través de las ventanillas bajadas de sus Hyundais. El segundo es un momento crítico de la etapa: señal de 3 km a Villava, que fueron como 7… El apuntador debía ser de letras… Tercero y último: la Trinidad de Arre llega tras un repecho antipático tras 30 y pico kilómetros de yerba y sudor. La tresena se sienta en la Trinidad exhausta, pero ya en casa. Atravesamos Villava dignos y hambrientos: son las 5 de la tarde y la madre nos recibe con una suculenta comida que devoramos. Seur nos mandó nuestros pies por correo urgente horas después…

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Etapa 1: Saint Jean Pied-de-Port – Roncesvalles

05:45 horas y suena la alarma del móvil, el despertador más usado por los españoles tras el gallo. Tras poco descanso y 2 picotazos de mosquito buey pirenaico, mochila a cuestas y carril. 25 kilómetros infernales con un desnivel de más de 1.200 metros. Antaño los lobos se comían a peregrinos en esta etapa, pero no los de La Bamba (aunque eso explicaría sus barrigas).
Paisajes de verde ensueño entre la niebla nos acompañaban, hasta que dimos con un repecho al que Shakira dedicó una canción: La Pared. Aquí no sudas porque tu cuerpo se concentra en seguir respirando. Tras él, otro mellizo. Se te olvidan ambos visualizando la belleza radical de la Aquitania francesa y los Pirineos más salvajes. Vacas musculadas y blanquecinas campan en medio de nuestro camino, pero ellas son las jefas allí, inmutables.
Llegamos tras otro repecho al albergue de Orisson donde se han reunido unos cuantos peregrinos asustados por la tela que queda por cortar pero ansiosos afilando sus tijeras…
Seguimos parriba y llegamos a algo parecido a un llano donde ovejas y algún caballo pirinean a sus anchas. Pronto damos a la izquierda con la Virgen de Biakorri, donde los peregrinos la han ido cubriendo de manuscritos y obsequios florales. Detrás de ella, la nada, un abismo siniestro cubierto por la bruma. La humedad es alta y nos mojamos, aunque seguimos en manga corta para sentirlo todo a flor de piel. Tras media hora de marcha nórdica llegamos al cartel que por fin señala Roncesvalles (km 15). Collado de Bentarte y la fuente de Roldán (general de Carlomagno que sucumbió a los vascones) son los siguientes hitos, hasta llegar a la madre del cordero: Col de Lapoeder (a 1.430 metros de altura), más calor para el cuerpo… Este collado es la cima de una subida progresiva desde comenzar la etapa. La bajada es un descenso alpino que te obliga a correr por inercia. Lo mejor en zigzag para que quede algo de tus tobillos y rodillas con vida. Varios peregrinos nos adelantaban rodando o en goitibera… Y llegamos a la dicotomía del descenso: camino bueno aunque más largo o peor bajada, entre un bosque de hayas silenciosas y un sigilo depredador. Elegimos ésta, y aunque sufrieron los tobillos, disfrutó la mente. En mitad de la bajada, una rama de unos 15 ó 20 kilos se resquebrajó desde las alturas y nos cayó cerca, a unos 8 metros. El árbol fue bueno y nos avisó con un chascarrillo, miramos al cielo tapado por las hayas y pudimos localizar el lugar del impacto para que nuestro espacio-tiempo no coincidieran. La suerte del principiante
Alto de Ibañeta y camino a Roncesvalles, que se coge como la última baguette en la tienda de la esquina: AGUSTO.
La jornada en Roncesvalles transcurre tranquila, con asistencia a la misa del peregrino de las 19:30h. Las razones por las que estábamos Asier (el riojano), Miguel y escribiente en el templo eran bien distintas: Asier tenía curiosidad por su fisonomía arquitectónica y así lo tiró al aire: “Qué guapa”… Miguel fue a misa de rebote. Rihannon, una bella galesa, decidida y amable, conquistó lo que quedaba de su corazón el día anterior. Yo le dije que era un amor pasajero (esta es fina)… peró sucumbió a preguntarle qué iba a hacer ese mismo atardecer, la cara bañada por el sol (que no os cause temor…): – Miguel: ey!! Qué vas a hacer esta tarde?” Rihannon (Rihanna de Gales), católica practicante romana, respondió afanada y gozosa: – "Voy a ir a misa de 7 y media". Así que Miguel acudió raudo a la llamada de Dios…
El escribiente también estuvo allí para buscar soluciones que no me dieran los palos de marcha…

Y así finalizó nuestra primera etapa de 25,7 km, un Barça-Madrid en primera ronda que pica en alto y te baja humilde al suelo, donde todos debiéramos estar.

Prolegómenos

Viernes 27 de julio. Tras prometer a mi abuela que pasaría su rosario por la imagen de Santiago (lo haré y sólo por eso recorrería el Camino) llegan los últimos abrazos de madre, el packaging de víveres home-made y la emblemática trinidad “come fruta, échate crema y ten cuidado” que nos despiden del pueblo rumbo a Pamplona, que echa la siesta a las 5 de la tarde.
A las 17:30 horas nos subimos en uno de los dos autobuses diarios a Saint Jean, autocar pilotado por Villeneuve que nos propulsó al pueblo francés tumbando aguja y mascando acantilado. Con todo, los nervios venían de lo que empezaba a erigirse en nuestra mente: la aventura del Camino.
Llegamos lloviendo a Saint Jean Pied de Port. Lo primero, credencial, oficina del peregrino. Peter, un australiano sesentero de edad y ochentero de style, nos extendió el libreto y estampó nuestro primer sello del Camino (francés). De ahí, ya con alma pilgrim, nos pusimos a buscar albergue. Dos tiros al palo en sendos intentos por aforo completo. A la tercera dimos con un albergue regentado por una señora outsider que respondió con “Del mundo” a la pregunta: “Oiga, de dónde es usted?”. Automáticamente empezó a quedarse calva mientras sacábamos papel de fumar…
Tras acomodarnos en la litera y conocer al que sería nuestro compañero de ruta durante 4 días, Asier el riojano, salimos a cenar a la típica brasserie pirenaica-francesa. De postre, creppes.
Antes de regresar al albergue, decidimos adentrarnos por un portón al lado del río…

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… antesala de los 300 peldaños de piedra de la Citadell que iban a dar a un mirador de la ciudad, permitidme la expresión, ameising

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Toque de queda a las 22:00 horas en el albergue, poco sueño y ganas de empezar. Sshhhhh… Esto arranca.

Un año antes…

“Es llegar elevado a cualquier potencia que dicte tu espíritu” (Gregor Stevensson). Y en esa típica playa mediterránea de sardinas, qué fría está el agua y Superpops no podíamos conseguirlo, por lo que decidimos hacer algo con nuestro verano siguiente, y en general, con nuestra vida… Camino de Santiago Francés en agosto de 2012.
Y aquí estamos Miguel y Jorge, a las puertas de una aventura de 29 días y 31 etapas para empezar a conocernos un poco después de años, para que cada cual busque su objetivo, para cumplir una promesa exigida por mi abuela y para que el sufrimiento sea el alivio…

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